Acuerdan aumento del 13% al salario mínimo para 2026
Pasará de 278.80 a 315.04 pesos en la zona del salario mínimo general
El gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, aprobó un incremento al salario mínimo que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, junto con un ambicioso plan para reducir gradualmente la jornada laboral semanal a 40 horas.
¿Qué cambia en el ingreso mínimo?
Según lo informado por Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), el salario mínimo general subirá un 13%, pasando de 278.80 a 315.04 pesos diarios, lo que equivale a cerca de 9,582.47 pesos mensuales.
El gobierno explicó que con este incremento el salario mínimo alcanzará niveles históricos de poder adquisitivo —más altos desde 1980— y permitirá a trabajadores cubrir una mayor proporción de la canasta básica.
Hacia una semana laboral más corta
Al mismo tiempo, se creó un plan para reducir la jornada laboral, hoy establecida en 48 horas semanales, hasta llegar a 40 horas.
La transición será gradual: en 2026 iniciaría la adecuación, con reducción progresiva para alcanzar las 40 horas en 2030.
Las autoridades aseguran que la reforma será acordada con empresarios, sindicatos y representantes laborales, con la intención de preservarse la productividad y los ingresos.
Según la propuesta, la disminución de tiempo no implicará recorte de salario ni prestaciones.
Un acuerdo por consenso social
Durante la conferencia matutina del 3 de diciembre de 2025, Sheinbaum subrayó que ambos cambios —ajuste salarial y nueva jornada laboral— fueron acordados “por consenso y de forma unánime” entre gobierno, trabajadores y empresariado.
De esta manera, el gobierno busca mejorar las condiciones laborales sin generar conflicto social ni afectar la estabilidad económica.
Beneficio a millones de trabajadores
Se estima que estos cambios beneficiarán a millones de trabajadores de diversos sectores (industria, comercio, servicios), especialmente quienes actualmente ganan el salario mínimo.
Además, la combinación de mayor salario y menos horas laborales podría mejorar el bienestar familiar, reducir el desgaste laboral y fomentar una mejor calidad de vida.
No obstante —y aunque la reforma apunta a una transición gradual— su éxito dependerá de la adaptación de empresas, del diálogo constante con sindicatos y del seguimiento de los compromisos adquiridos por el gobierno.
Con información de El diario del Istmo