Elizabeth Aviña: 17 años de periodismo forjado a pulso entre la nota roja y Radio Fórmula

Elizabeth Aviña: 17 años de periodismo forjado a pulso entre la nota roja y Radio Fórmula

La periodista de Coatzacoalcos, hoy presidenta de la APEC, revela cómo su perseverancia la llevó de aprender a redactar y enfrentar agresiones en la calle

Valeria Ricoy/ Ola Coatza

Nacida el 15 de mayo de 1989, Elizabeth Aviña Balderas nació, creció y forjó su carrera en Coatzacoalcos, egresó de la Universidad Istmo Americana, donde se graduó como licenciada en Ciencias de la Comunicación.

“Soy alguien muy sincera, tranquila, pero a la que no le gustan las injusticias y que siempre está en busca de que las cosas sean como tienen que ser, en busca de respuestas y de ayudar a los demás” dijo.

Con 17 años de trayectoria, la reportera afirmó que quien más influyó en su vocación tanto por el periodismo como por la radio fue su padre.

“Probablemente mi influencia en el periodismo, indirectamente en la radio fue mi papá. Yo lo escuchaba narrar fútbol y también imitar a periodistas locales. Nunca pensé que iba a terminar trabajando en radio, pero ya llevo 13 años en Radio Formula”, señaló.

Puntualizó que las noticas han estado presentes en su vida desde su niñez, cuando su padre la iba a buscar a la escuela y escuchaba las noticas en la radio.

“Las noticas siempre han sido parte de mi vida, no puedo decir cuándo decidí ser periodista; lo descubrí en el camino. Crecí escuchando noticias con mi papá y en la adolescencia oía radio todos los días. Sabía que quería estar en ese mundo, aunque no sabía cómo. Ya en la universidad entendí para qué estaba hecha”, expresó.

La nota roja

Empezó a trabajar en medios de comunicación desde los 19 años, cubriendo nota roja fue de las experiencias que más marcaron su carrera, pero que también forjaron su carácter.

“Cuando cubría nota policiaca, muchas veces los cuerpos de seguridad agredían a los periodistas. Ahí tocaba defenderse, y como mujer era todavía más vulnerable” manifestó.

Sin saber redactar o como cubrir una nota obtuvo su primer empleo a los 19 años, por medio de un casting, en el diario Notisur de Coatzacoalcos en 2008.

“Cuando empecé no sabía escribir. Copiaba la estructura de las notas del Diario del Istmo para aprender”, manifestó.

Ahí tuvo sus primeros acercamientos reales con el periodismo, iniciándose en la cobertura de nota roja. Aunque el camino apenas comenzaba, ella ya tenía clara una meta clara: convertirse en corresponsal de guerra.

“Yo quería ser corresponsal de guerra, por eso elegí la nota roja; era lo más parecido para mí”puntualizó.
 
Sus maestros en el periodismo

A lo largo de su trayectoria, recuerda con claridad a las personas que marcaron su formación profesional y que la guiaron en sus primeros pasos dentro del periodismo.

“Mis primeros referentes fueron Saida Chiñas, mi jefa; Jorge Ceballos y Crispín Garrido. Y como maestro, Luis Suárez, quien me enseñó géneros. Yo no sabía nada cuando inicié y gracias a sus clases fui encontrándole forma a lo que hacía”, dijo.

En el diario Notisur fue donde cubrió la nota que la marcaríay nuca podría olvidar.

“Mi primera nota impactante fue cuando mi jefe me enviótomar la foto de un muerto en el SEMEFO. No dormí durante semanas”, subrayó.

Desde sus inicios fue una mujer muy curiosa, con la capacidad de cubrir notas de temas delicados y muchas veces sin los protocolos de seguridad adecuados, sin embargo, desde el nacimiento de su hija eso cambió.

“A raíz de que tuve a mi hija me volví más mesurada. Ya no podía ponerme en peligro como antes” admitió.

Posteriormente llegó a Radio Fórmula, lo cuenta con sencillez y gratitud por las oportunidades que le dieron sus amigos:

“Siempre he sido leal con mis amistades, y gracias a eso tuve oportunidades. Un amigo que trabajaba en Radio Fórmula me invitó a hacer reportes policiacos en las mañanas.
Yo nunca había hecho radio, solo un comercial de la Casa del Pollo, nada de periodismo. Empecé dando el reporte gratis, y mi amigo me pagaba 500 pesos por quincena. Después me contrataron, y aquí sigo, 13 años después”, señaló.

El periodismo es una profesión muy exigente que requiere de mucho carácter, pero a la periodista le ayudado ser perseverante y resiliente frente a sus convicciones.

“Con el tiempo he formado mi carácter, pero creo que lo que me ha mantenido aquí es que soy muy necia y perseverante. Cuando empecé muchos decían que no iba a poder, y eso me impulsaba a demostrar lo contrario. Antes era todo más difícil: no había WhatsApp ni Facebook y el celular era un lujo. Pasé por llantos, desvelos y humillaciones, pero me aguanté hasta hoy” afirmó.

Desventaja por ser mujer  

Como mujer enfrentó diversos obstáculos dentro del medio, desde acoso hasta estar en “desventaja”.

“Enfrenté acoso sexual y una clara preferencia por los hombres. Entre ellos siempre se apoyaban y compartían los mejores datos, pero cuando una mujer pedía información querían que saliera con ellos o les diera el teléfono; si no lo hacías, dejaban de pasarte datos”, mencionó.  

Al recordar los momentos que la marcaron, admitió quemuchas de sus lecciones vinieron de golpes personales ligados al trabajo. Entre errores, tropiezos y gente que no siempre quiso verla crecer, se hizo más fuerte.

Y aunque reconoció que no es precisamente la más querida del gremio, eso nunca la ha detenido.

“He cometido errores y he aprendido a la mala que la vida es dura, siempre habrá gente que te bloquea o no te deja avanzar, la verdad, soy de las periodistas menos queridas en la ciudad, amucha gente no le caigo bien, pero mi trabajo habla por mí”, puntualizó.

Aseveró que todos sus trabajos han sido importantes, al empezar a tan corta edad a cubrir temas “muy crudos”, como delincuencia organizada, asesinatos, migración, feminicidios y al buscar darle un enfoque más humano.

“Me enfoqué en temas crudos y sociales, corrupción, migración y feminicidios. Son coberturas que marcan, cómo afectan a las familias. Incluso recibí una mención honorífica por un reportaje de feminicidio. Al final, cada trabajo importa porque le entregas tiempo, energía y hasta tu salud mental.”

Logros y premios

Todo su esfuerzo ha sido recompensado a traves de menciones honorificas y premios.

“He tenido premios estatales de periodismo. El primero fue por mi cobertura de Clorados III en 2017 para Radio Fórmula, una cobertura tan intensa que pasé días sin dormir ni comer. Luego me convocaron a tres o cuatro premios más; algunos fueron por trayectoria. Uno no lo acepté porque sentí que ese año no había hecho nada para merecerlo. También recibí una mención honorífica en el Premio de Periodismo de la Comisión Estatal de Protección a Periodistas”, contó.

Aseguró que aún le falta mucho por recorrer, pero entre sus mayores logros, hasta la actualidad es formar parte de Radio Fórmula.

“Siento que aún me faltan metas por lograr. Mi mayor logro hasta ahora es formar parte de Radio Fórmula, por las coberturas y las intervenciones nacionales con periodistas como Joaquín López-Dóriga, Óscar Mario Beteta, Ciro Gómez Leyva y Pepe Cárdenas. Pero, aun así, ese no es mi termómetro; quiero más, aunque todavía no sé exactamente qué… aquí sigo, a ver qué pasa”, abundó.

Presidenta de los periodistas

Al hablar de su papel en el gremio, de los riesgos del oficio y de la forma en que ha construido su trayectoria, sus respuestas salen desde la experiencia y la honestidad.

No intenta adornar nada: reconoce los retos, la responsabilidad y la empatía que ha tenido con sus colegas a lo largo de los años.

Desde abril de este año es presidenta de la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos (APEC).

“Nunca pensé participar, y menos llegar a la presidencia. Se volvió un reto que tampoco imaginé lograr, creo que más que simpatía, lo que me ayudó fue mi trabajo. Para mí es un escalón más, porque siempre he sido empática con lo que viven mis colegas, esté o no dentro de la asociación, el cargo es solo un nombre; ayudar a los compañeros es algo que uno hace, tenga o no un título” afirmó.  

Cuando habla del riesgo que implica ser periodista, lo hace desde la experiencia de años enfrentando miedo, incertidumbre y momentos verdaderamente duros.

No lo romantiza: reconoce que es una profesión que puede costar tranquilidad, seguridad e incluso la vida, y que aun así muchos continúan por pura convicción. Así lo expresa:

“Sí es una profesión de riesgo, y quienes seguimos aquí es porque de verdad lo hacemos por pasión. Hubo momentos muy críticos, de miedo, de ansiedad y de querer dejarlo. Muchos se han ido por miedo y los que quedamos seguimos porque nacimos para esto”, recalcó.  

Cuando se le pregunta cómo le gustaría que la recordaran, aseguró que aún tiene camino por recorrer.

“No tengo un estándar de cómo quiero ser recordada; siento que no he hecho lo suficiente para ser de las mejores. Si algún día dicen que hice bien mi trabajo, con eso me basta”, finalizó.

Ola Coatza

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