El poder de una decisión
Docente, periodista y corredor: la historia de una vocación que encontró su camino
El campo de la comunicación es enorme; el problema es la visión limitada que se tiene de él: Luis Suárez
Fernanda Solís/Ola Coatza

Nacido el 30 de enero de 1972 en Coatzacoalcos, Veracruz, Luis Enrique Suárez Castellanos de 52 años de edad es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sotavento y posee tres maestrías: Administración de Empresas, Mercadotecnia y Docencia de la Educación por la Universidad Istmo Americana.
Dedicado a la docencia desde hace varios años, ha sido pieza clave en el desarrollo del área de Comunicación Social en la universidad donde labora, también cuenta con una sólida trayectoria periodística que marcó profundamente su identidad profesional.
Su vida combina tres facetas que lo definen: el maestro, el periodista y el corredor. Cada una se entrelaza con historias de disciplina, reinvención y pasión.
Estudios y el origen de una vocación
La vida de Luis no siempre apuntó hacia la comunicación. De hecho, su primer acercamiento fue hacia la construcción. Al terminar la preparatoria vivió un momento de incertidumbre vocacional, pero un día, ayudando a su tío Miguel a construir su casa, sintió curiosidad por la ingeniería civil:
“Mi tío me regaló el Manual del Albañil, lo estudié y presenté examen en la Universidad Veracruzana. Lo pasé a la primera”, comentó el licenciado.
Durante tres años estudió ingeniería civil, pero algo no encajaba. No se veía supervisando obras ni dirigiendo proyectos arquitectónicos. Su verdadera vocación aparecería de forma inesperada.
El encuentro accidental con el periodismo
Luis escribía poemas durante su juventud que sin saberlo cambiarían su vida. Un día decidió llevarlos al periódico Liberal del Sur pensando que podrían publicarlos. La respuesta no fue la esperada, fue mucho mejor.
“No publicaron mis poemas, pero me ofrecieron ser reportero. Vieron en mí una cualidad natural para redactar”, citó el maestro Luis.
Así comenzó una carrera que duraría una década en ese medio. Entre 1991 y el año 2000 fue: Reportero de deportes; editor de la sección de deportes; reportero de información general; editor policiaco; editor de secciones nacional e internacional y editor de información general.
En esos años también fundó La Carrera Liberal, un evento histórico que congregó a miles de corredores. Su formación periodística se nutrió de tres figuras que marcaron su disciplina.
“Tuve grandes maestros: Cecilio Pérez Cortés, Jorge Escalante Soler y Catalino Otalín. Eran rápidos, precisos, exigentes. Me adoptaron como el más joven de la mesa”, subrayó.
La decisión de cambiar el rumbo profesional
A pesar de su éxito en el periódico, Luis tenía un pendiente académico: no contaba con una carrera universitaria. En 1996 decidió formalizar sus estudios en Comunicación y fue ahí donde encontró una base teórica que fortaleció su experiencia práctica. Respecto a los prejuicios sobre la carrera, fue tajante:
“A quien le va mal en Comunicación, le iría mal en cualquier profesión. El campo es enorme; el problema es la visión limitada que se tiene de él”, declaró el entrevistado.
El nacimiento del comunicador institucional
Tiempo después, llegó a laborar en la universidad por invitación del área deportiva. Pero pronto notó una necesidad importante: la institución no tenía un departamento de comunicación social. Su experiencia de diez años como periodista le señaló un vacío que él podía llenar.
“Vi una oportunidad. Abrí el departamento desde cero: boletines, campañas, estrategias… así regresé al ámbito comunicacional”, mencionó el comunicólogo.
Desde entonces ha sido responsable de proyectos que han fortalecido la imagen institucional, siempre con una visión estratégica.
“Una mala publicación puede causar una crisis. Nuestro trabajo protege la reputación presente y futura de la universidad”, dijo muy orgulloso.
La comunicación frente a la inteligencia artificial
Uno de los temas que más le apasiona es cómo la tecnología ha transformado la profesión. Para él, la Inteligencia Artificial es una herramienta poderosa, pero no sustituye la formación periodística.
“Puedes transcribir en segundos, pero si no sabes redactar, no sabrás qué pedirle a una Inteligencia Artificial. Necesitas conocer la pirámide invertida, citas, estructuras… sin eso, no funciona”, punualizó.
Enseñar sin improvisar: su filosofía docente
Enseñar sin improvisar: su filosofía docente Luis siente un profundo orgullo por sus estudiantes. Asegura que la docencia le ha permitido retribuir lo que él mismo recibió de sus mentores. Sin embargo, su regla es clara:
“Nunca doy una materia que no domine profesionalmente. La improvisación traiciona al alumno”, sostuvo.
Por eso, ver a exalumnos ejerciendo lo llena de satisfacción.“Cuando me saludan con respeto o me agradecen lo aprendido, sé que hice bien mi trabajo”, interpretó conmovido.
El corredor que encontró terapia en el asfalto
Aunque el fútbol fue su deporte principal, el gusto por correr nació desde niño al ver a sus vecinos ganar trofeos. Pero fue durante la pandemia cuando retomó el ejercicio, buscando recuperar su salud. Así conoció al club Wolf, donde inició formalmente como corredor.
Hoy cuenta con tres podios en su trayectoria deportiva y una de sus experiencias más significativas ocurrió en el Maratón de la Ciudad de México:
“En el kilómetro 30 ya no podía. Pero cuando entré al Zócalo, la gente gritaba ‘¡Vamos, Luis!’. No entendía… hasta que vi mi nombre en el número. Es una emoción indescriptible”, dijo emocionado el corredor.
Para él, correr es más que deporte: “Correr es terapéutico. Te libera. Te reconcilia contigo mismo”, añadió.
Planes y visión a futuro
Aunque podría jubilarse a los 60 años, aún siente energía y motivación para seguir contribuyendo al crecimiento de la universidad.
“Estoy bien donde estoy. Voy a quedarme algunos años más en el área de comunicación”, anexó el entrevistado.
Consejos para los nuevos comunicadores
Luis resume su experiencia en cuatro recomendaciones esenciales:
Ser humildes: “No se crean expertos por publicar dos notas.”
Valorar la teoría: “La teoría no estorba; potencia.”
Leer todos los días: “Se redacta mejor leyendo que escribiendo.”
Aprender de los grandes modelos: “Las agencias AFP, EFE, AP, DPA y ANSA fueron mis maestras.”
La vida de Luis es la historia de alguien que se atrevió a cambiar de rumbo, que encontró en la palabra escrita un camino para transformar instituciones y para formar nuevas generaciones.
Su semblanza es un recordatorio de que la vocación no siempre se encuentra a la primera, pero cuando llega, ilumina todo, la comunicación es más que un oficio… es un compromiso humano con la verdad, la ética y la sociedad