El mar de Coatzacoalcos enfermo por sargazo

El mar de Coatzacoalcos enfermo por sargazo

Fernanda Solís/Ola Coatza

 

El olor del mar ya no es fresco en las playas de Coatzacoalcos; lo que antes era arena limpia hoy estácubierto por montones de sargazo que se acumulan bajo el sol, formando una barrera oscura que cambia por completo el paisaje de la ciudad.

Entre la brisa y el sonido constante de las olas, apareció el sargazo, extendiéndose como una mancha que crecía con cada minuto. Lo que alinició parecía aislado pronto se volvió incontrolable, cubriendo la arena y alterando el ritmo cotidiano del lugar.

Observé que ciudadanos cercanos a las playas de la ciudad se percataron de la invasión de esta alga que ha derivado grandes operativos de limpieza por parte de autoridades locales, quienes reportaron un aproximado de 600 toneladas de esta macroalga, se estima que la cantidad de recolección de esta infestación puede alcanzar cifras hasta de 2,500 toneladas según reportes de autoridades municipales.

El sargazo corresponde a una combinación de rasgos oceanográficos, como la temperatura del mar, alteraciones marítimas y un exceso de nutrientes que desencadenan la aparición de esta alga que ha conquistado gran parte del territorio de las playas de Coatzacoalcos. Afectando en gran parte al poniente de la ciudad.

Cada mañana la costa amanece distinta pero no mejor, la combinación del sargazo y el riego de desechos petroleros que han ocurrido en días anteriores, han provocado un riesgo para el ecosistema marino y la salud publica de los habitantes del puerto, ya que una característica de dicha alga es el olor intolerable en su descomposición que libera gases contaminantes y la reducción de niveles de oxígeno en el agua.

A lo largo de la playa el movimiento no se detiene. Brigadas de limpieza avanzan desde temprano con el sol en su punto máximo, removiendo lo que el mar insiste en regresar. Herramientas se hunden en el sargazo húmedo, levantando capas que parecen no tener fin. A su alrededor, el paisaje se transforma en escena de resistencia y constancia todos los días para poder remover la capa contaminante que envuelve al ecosistema.

A este proceso de exterminación de esta planta invasora, se le suman preocupaciones que agravan a las actividades pesqueras y económicas de la ciudad, las playas cubiertas con este manto natural dejan de ser un punto de encuentro para la comunidad. Los visitantes se alejan y con ellos se va parte de la vida que sostenía a pequeños comercios, a vendedores ambulantes y a quienes encontraban en la costa un ingreso monetario.

Este fenómeno, lejos de ser un hecho aislado, ha comenzado a instalarse en la conversación cotidiana de la ciudad. No solo se observa en la arena ni se percibe en el aire; también se discute en los hogares y espacios donde surge la pregunta inevitable, qué hace el gobierno de Coatzacoalcos para enfrentar un problema que no deja de volver año con año.

El problema sin duda supera las acciones momentáneas, la ciudad comienza a entender que no se trata solo de reaccionar, sino de anticiparse, de pensar en soluciones que resistan el paso de los días y no solo la urgencia del momento.

Así, el sargazo deja de ser únicamente un problema en la playa y se convierte en un desafío más amplio: uno que cuestiona la capacidad de respuesta, la planeación y la manera en que se enfrenta un fenómeno natural que, poco a poco, se vuelve habitual.

Vuelve a caer la tarde, el cielo se tiñe de colores cálidos que en algún momento fueron playas limpias, el sargazo permanece ahí. Las olas siguen llegando, constantes, trayendo incertidumbre de cuando habrá un amanecer que no este cubierto por esta alga.

En la orilla, observo como este paisaje se transforma día con día. Lo que hoy se limpia, mañana regresa y en medio de esa rutina alterada, queda la certeza que este problema no se lo lleva la marea, Coatzacoalcos aprende a vivir con un mar diferente e impuro, que no solo ofrece si no que exige estrategias permanentes para su mantenimiento.

Ante este panorama, el reto para las autoridades no solo radica en mantener las labores de limpieza, sino en establecer estrategias integrales que permitan atender un fenómeno que, lejos de desaparecer, se presenta con mayor frecuencia.

Mientras tanto, la ciudad continúa enfrentando los efectos de un mar cambiante, en espera de soluciones que no solo respondan a la urgencia, sino que garanticen la preservación de su entorno a largo plazo.

Ola Coatza

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